Disfrutando un sueño: UTMB (Parte 2 La carrera hasta Courmayeur)

 

Continuación de Disfrutando un sueño: UTMB (Parte 1 El Camino)

Todavía sin recuperarnos de los emocionantes minutos previos a la salida nos encontramos corriendo en medio de un largo túnel de gente que animaba, gritaba y aplaudía enfervorecidamente al paso de los corredores. Este impresionante escenario nos acompañó durante casi un kilometro hasta que poco a poco, según fuimos acercándonos a las afueras de Chamonix, la densidad de público fue disminuyendo. Poco antes de la salida del pueblo ahí estaban para vernos pasar mi padre y la familia de David. Paramos unos segundos para un último abrazo y partimos de forma definitiva a por el UTMB.

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Acabamos de superar ya nuestro primer kilometro y nos encontramos trotando rápido por una carretera asfaltada en leve descenso. Después del subidón moral de la salida, ahora si, comenzamos a asimilar que la carrera es ya una realidad y que nos esperan muchas, muchísimas horas por delante para disfrutar de esta aventura.

Enseguida abandonamos el asfalto para entrar en una pista de tierra con continuos toboganes, la tendencia es bajada pero el terreno sube y baja constantemente. Algunas subidas, aunque cortas, tienen bastante pendiente y casi todos los corredores comenzamos a andar cuando la cuesta se pone vertical conscientes de todo lo que queda por delante y por tanto que no tiene sentido gastar ya fuerzas aunque en este momento todavía las piernas estén intactas y pidan continuar corriendo.

Estamos alrrededor del Km 3 y empiezo a notar que me caen algunas gotas en los gemelos, miro el cielo y está despejado. Miro la boquilla del camelback y esta cerrada. Pienso «que raro» y sigo corriendo. Unos pocos metros después noto que ya no son unas simples gotas. La mochila expulsa agua a raudales por la parte inferior. Paro alarmado a un lado del camino. Sospecho que la pieza de donde sale el tubo del camelback se ha despegado de la bolsa y por ahí se está saliendo el agua. Si es así la bolsa está inutilizada y un detalle tan tonto puede significar el fin de mi carrera, no se puede correr sin agua. Es curioso porque justo la bolsa la había cambiado un par de semanas antes porque la anterior comenzaba a despegarse y no quería arriesgarme a que terminara de despegarse durante la carrera. Así que en Chamonix salía con un bolsa nueva que solo contaba con dos salidas y allí estaba yo en la carrera más importante de mi vida con la mochila perdiendo agua a raudales. No me podía creer que me pudiera estar pasando esto. Abro la mochila, empiezo a sacar precipitadamente todo el material hasta que puedo ver la parte baja de la bolsa y efectivamente veo como un manantial de agua sale de misma haciendo un arco perfecto :-O. Por fortuna enseguida me doy cuenta que lo que se ha soltado es el tubo que sale de la pieza que está pegada a la bolsa. Vuelvo a colocar el tubo en su sitio y el agua cesa de salir. ¡Que alivio sentí! Solo pensar que mi carrera se acabara allí, por esa tontería me había puesto ya de los nervios. Salí de Chamonix con 1.5L y perdí un litro en el incidente. Menos mal que todo el material iba metido en bolsas de plástico y eso evitó que se mojara. Cuando nos incorporamos al pelotón la mochila todavía chorreaba por la parte inferior, pero eso después del susto, no me importaba nada.

Llegamos Les Houches Km 8 y toca afronta la primera subida exigente a Le Délevret. Son 6Km donde ganaremos 900m de altura. Como comentaba en el “post” anterior el pie izquierdo no está bien y me lleva molestando desde la misma salida, a estas alturas es toda una incógnita como evolucionará. De momento por suerte el dolor, no se si por la motivación, es soportable.

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Por otro lado en cuanto comienzo a subir noto que el vendaje que llevo en el pie izquierdo me empieza a rozar. Por el Km 10 decido que no puedo arriesgarme a que de momento la leve rozadura se termine convirtiendo en una herida con todos los Km que me quedan por delante. Volvemos a parar a un lado del camino y procedo a quitarme todo el vendaje. Que paciencia está teniendo David conmigo. ¡Gracias tío!

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Ganamos altura muy rápido y las vistas del valle de Chamonix comienzan a ser impresionantes acrecentadas por una bonita puesta de sol que hace que el MontBlanc luzca rojizo.

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Coronamos y afrontamos la bajada con respeto ya que había leído que era complicada con bastante pendiente y zonas de césped resbaladizo.

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No se si será por el tiempo seco que nos tocó pero la bajada no me pareció nada del otro mundo. Durante la misma la noche cayó sobre nosotros así que nos plantamos en Saint-Gervais ya con el frontal puesto, tocaba comenzar a gestionar mi mayor miedo en esta carrera: las noches y el sueño contra el que me cuesta una barbaridad luchar en cuanto hace acto de presencia.

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Llegamos a Saint Gervais, primer punto de corte, con solo 37 minutos de margen pero no me incomoda. La verdad esperaba llegar con algo más tiempo pero las dos paradas tampoco han ayudado. Lo importante que llegamos bien, sin ningún problema físico y gastando lo justo en la primera subida/bajada. La gestión del esfuerzo es un tema de suma importancia en una carrera de tantos kilómetros. Mi objetivo lo tenía claro desde antes de salir: terminar y si era posible disfrutando, me daba igual las horas que ello me llevará. Toda la estrategia de carrera la había condicionado a perseguir este objetivo lo que invalidaba cualquier intento de buscar ninguna marca concreta. Disponía de las 46:30h, el tiempo máximo que permite la organización, y tendría que gestionarlas convenientemente. Dado los tiempo de cortes algo justos de la primera mitad de carrera había asumido que durante esta primera parte iba a ir pegado a los mismos. Si llegaba bien a la segunda parte (del kilómetro 78 al final) ahí podría comenzar a ganar algo de tiempo al reloj. Por ello no me incomodó pasar este primer corte con solo 37 minutos. Era lo planificado, el plan se iba cumpliendo. 🙂

Pasado este primer control, como no, tocaba volver a subir, una constante en esta carrera donde casi no hay zonas llanas. Pero ahora no tocaba una subida más de las muchas que componen la carrera sino la más larga, menos mal que acabamos de empezar :-). Teníamos por delante 23Km de continua subida para salvar 1.800m de desnivel positivo. Para enfrentarte a una subida tan larga toca mentalizarse y armarse de paciencia, sabes que lo que vas a tardar se mide mejor en horas que en minutos y, por ello, es necesario comenzar con la idea asumida. Sin prisas pero sin pausa vamos avanzando y así entre palabra y palabra nos encontramos pasando, a media subida, por Les Contamines manteniendo 36 minutos con respecto al corte.

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Al pasar por este avituallamiento ya vemos gente que está fundida y decide abandonar. Ya me lo habían comentado pero me impresiona verlo. Alguien puntualmente puede tener un mal día pero es que había bastante gente abandonando en ese punto en el que solo llevamos 31Km. Todos los que ahí estamos hemos necesitado correr en los últimos dos años tres carreras de mínimo 100Km y me cuesta llegar a entender esta tasa de abandono tan pronto y eso que hemos tenido, hasta el momento, una climatología perfecta.

Nosotros seguimos reservones y llegamos a ese punto estupendamente. Ya “solo” nos quedan 13 kilómetros de subida. Lo peor de ir de noche es que intuyes que estas en una zona preciosa pero no ves mas allá de la poca luz que da el frontal, una pena. A cambio disfrutamos del bonito ambiente con hogueras incluidas al borde del camino que nos esperaban al pasar por Notre Dame de la Gorge y de las espectaculares serpientes de luces que recorrían las montañas que nos rodean. Eso si, intimida ver frontales tan arriba, casi en el cielo. ¡Madre mía lo que nos queda por subir!

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Después de casi dos horas de subida por fin coronamos. Segunda subida superada :-). Ahora toca bajar lo cual muchas veces es incluso peor que subir pero no esta vez, al menos como yo lo recuerdo. Bajamos de nuevo rápido y continuamos con buenas sensaciones cuando llegamos al control de Les Chapieux. Llevamos ya 50Km y esta vez sí, hemos ganado tiempo al corte. Ya vamos 1h:14m por encima.

Como comentaba en la primera parte de este relato salí de Chamonix junto a David. Hablando antes de la carrera me comentaba que, como yo, su único objetivo era terminar. Aunque nos conocíamos con anterioridad y habíamos coincidido en algunas carreras nunca habíamos corrido juntos. Bueno debo decir que habíamos coincidido en las salidas porque el que siempre llegaba mucho antes que yo, así que cuando yo llegaba el ya estaba camino de casa :-). Por tanto sin haber compartido kilómetros salimos juntos pero sin obligaciones. Cada uno a buscar su carrera, aun así desde los primeros metros congeniamos a la perfección. Tanto que enseguida ambos nos dimos cuenta que el destino nos había juntado para que hiciéramos esta carrera juntos. Hacer equipo en carrera es complicado. Distintos ritmos, distintas estrategias, distintas formas entender este deporte. Todas perfectamente válidas, pero todas diferentes y complicadas de encajar. Si difícil es encontrar un compañero para compartir una media maratón de montaña ni que decir tiene que una carrera de tantos kilómetros como el UTMB no es el marco ideal para hacer la carrera en pareja si previamente no hay una simbiosis perfecta. Son muchas horas, esfuerzo, sufrimiento y malos momentos lo que cocina un caldo ideal para un mal arrebato que haga que se rompa en pedazos la necesaria armonía en la pareja. Pero este no fue el caso. Tal como paso con Félix hace dos años en este mismo sitio en la CCC (hermana pequeña del UTMB) de nuevo esta vez se produjo ese mágico “feeling” con David. No fue algo buscado, preconcebido o forzado, en tal caso no hubiese funcionado, simplemente surgió. Los dos nos entendimos y complementamos a la perfección desde el primer momento y conseguimos hacer equipo y repito EQUIPO. Para acabar estas carreras tan largas siempre hace falta un punto de suerte, El equipo que erigimos fue nuestra pizca de suerte en esta carrera. Sin David es muy probable que al menos yo no hubiera acabado el UTMB. Su compañía durante las dos noches fue, sin duda, determinante para el éxito de esta aventura.

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En Les Chapieux de nuevo vemos bastante gente abandonando. Una constante que se repetirá durante toda la carrera, más lógico según vayan pasando los Km, pero a mi parecer todavía sorprendente en este punto de carrera en la que estamos. Un detalle que nos encontramos en este avituallamiento es que la organización había dispuesto de una carpa con pilas Duracell para cambiar las del frontal. Nos sorprendió el detalle.

Salimos del avituallamiento y nos encontramos con el único control de material que pasaremos durante la carrera. Me piden enseñar tres cosas y a seguir la marcha. Ahora tenemos 10Km y casi 1.000m positivos por delante hasta la siguiente cima. La salida de pueblo se hace por una pista asfaltada bastante monótona, Son casi las 5:00h de la mañana y nos encontramos constantemente gente que se ha echado a dormir al borde del camino. Nunca lo había visto en una carrera y me impresiona bastante ver como la gente es capaz de dormir casi en cualquier sitio, en el asfalto, en un piedra, incluso en el césped mojado :-O. También me llama la atención que con lo cerca que vamos de los tiempos de corte que haya gente se permita el lujo de echarse una siesta. En fin, cada uno planifica su carrera como quiere o como puede.

Son las 5:00h y llevaríamos unos 54Km y 11h corriendo. La pista es monótona y vamos todos callados concentrados en el paso. Hasta aquí me había respetado el sueño pero mi mayor enemigo aprovechó el silencio reinante para aparecer, como suele hacer, de golpe y sin aviso previo. Empiezo cerrando un poco los ojos y la depresión se va adueñando rápidamente de mi cuerpo. Así de ir de maravilla empiezo a sentir que las fuerzas me han abandonado y lo peor que no tengo ganas de seguir y entonces empiezan a aparecer los malos pensamientos: “Llevo 50Km y todavía faltan 120Km ¡Que coño hago aquí!”. Este mantra se repite una y otra vez en mi cabeza mientras mi ojos insisten en cerrarse. Parece una tontería pero no es fácil salir de este bucle. Por fortuna un momento de lucidez me permite suplicar a David: “David o comienzas a darme conversación o me quedo aquí dormido ahora mismo”. Dicho y hecho, no recuerdo de que hablamos pero fue comenzarme a charlar y despertarme. En pocos minutos de nuevo estaba con todas las fuerzas y ganas a tope. Aquí es donde se demuestra el valor de ir en pareja. Si no hubiese sido por David casi seguro que me hubieran cortado en el siguiente control. Aunque hubiese conseguido no dormirme el ritmo, en este estado, baja estrepitosamente. Gracias David.

Superado el bache subimos con buen ritmo siguiendo el camino que los frontales nos iban marcando. Con las primeras luces del día conseguimos coronar el “Col de la Seigne” y un maravilloso y espectacular amanecer de mar de nubes nos esperaba para agradecernos el esfuerzo realizado durante toda esa larga noche.

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Ahora una bajada fácil buscando esas nubes que aparecían entre las montañas y a volver a subir los metros bajados para superar el Col des Pyramides Calcaires. En este tramo pisamos la única nieve de toda la carrera, tampoco se puede decir que fuera mucha y su paso fue fácil ya que estaba congelada y por tanto dura.

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Coronamos y tenemos 8,5Km de bajada hasta el siguiente avituallamiento de Lac Combal. Nos esperábamos una bajada asequible como las anteriores pero no era eso lo que nos esperaba. Esta bajada nos sorprendió por lo técnica que era. Llevamos ya más de 62Km y puede que aunque de físico nos encontramos bien inevitablemente ya acumulábamos algo de cansancio y esa fuese la causa de que viéramos la bajada más complicada de lo que realmente era. No sé, pero fuera lo que fuese la verdad es que se nos atragantó bastante. Además mi pie vino a apuntarse a la fiesta. Desde que salimos de Chamonix me había ido doliendo, pero un dolor soportable. El terreno que habíamos pisado hasta ese momento era fácil y el dolor, aunque constante, no iba a peor pero esta bajada llena de piedras y zonas donde pisar bien era complicado hizo que tuviera varias malas pisadas. Estando bien estas no hubiesen tenido ninguna importancia pero con el pie ya tocado cada mala pisada me iba incrementando el dolor.

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Al final llegue a “Lac Combal” con el pie con bastante dolor cada vez que apoyaba. El lento ritmo de estos Km además nos han hecho perder algo de ventaja sobre el tiempo de corte que ahora lo teníamos en 49 minutos. En este sentido nada grave seguimos cumpliendo el plan. Desayunamos algo rápido y a seguir.

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Salgo del avituallamiento muy preocupado por pie, no me deja andar bien. La salida es por una pista fácil y llana en ligerísima bajada, pero no encuentro la forma de apoyar el pie sin dolor. Esto me agobia bastante. David trata de darme conversación pero yo solo oigo los mensajes de dolor que me manda el pie. En otra carrera tal vez hubiera pensado en abandonar, pero no en esta. Que mínimo que llegar a Courmayeur, no pienso abandonar aquí.

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En un momento nos metemos por un sendero que sale a la derecha y que sube muy vertical. Curioso pero al subir cambio el paso y ello me alivia bastante el dolor. Subimos andando a buen ritmo con unas vistas que compensan cualquier molestia y ello me permite olvidarme por unos momentos del pie y volver a disfrutar.

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La subida hasta Arête du Mont-Favre la hacemos sin mayor contratiempo y una vez arriba tenemos 8,5 Km de bajada hasta Courmayeur, punto de avituallamiento importante y mitad de carrera. Puede parecer que lo tenemos fácil pero no. Uno de los recuerdos que me llevo del UTMB son lo duras que se hacen las bajadas, para mi mas complicadas que las subidas pero no por lo técnicas, que como se ven en las fotos son bastante corribles, sino por lo verticales que son. Cada bajada me machaca los cuádriceps y sobre todo los pies de manera importante.

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La parte final de esta bajada hasta Courmayour no iba a ser menos ¡Dios que bajada!. A 4 Km ya se veía el pueblo abajo del valle y aunque bajamos rápidamente por senderos muy rotos, con raíces y sobre todo mucha arena suelta daba la sensación que Courmayeur siempre seguía a la misma distancia, nunca llegábamos. Tanta era la arena en esta bajada que si ibas detrás de un par de corredores se levantaba tal nube de polvo que mascabas el sabor de la tierra en suspensión.

Durante este tramo el pie se volvió a quejar amargamente del trato que le estaba infligiendo. Estaba claro que con todos los kilómetros que quedaban por delante, si pretendía seguir en carrera, no podía seguir así. No me gusta nada medicarme, lo había intentado e iba a hacer casi 80Km con el pie quejándose en mayor o menor medida pero no tenia sentido seguir así. En la bajada tome la decisión, por primera vez en mi vida me tomaría un ibuprofeno en carrera después de comer bien en Courmayeur para evitar molestias estomacales. Si, ¡lo se! no es para tanto tomarse un ibuprofeno, la gente lo toma ante un dolor de cabeza, pero insisto no me gusta tomar nada.

Aunque se hizo pesado este tramo por fin conseguimos llegar a Courmayeur con 1h:16m sobre el tiempo de corte así que de nuevo volvíamos a ganar margen de tiempo. Muy buena noticia esta ya que la parada en Courmayeur, según la planificación, iba a ser la más larga de toda la carrera. Tocaba compartir minutos con la familia y comer bien para lo que nos quedaba. De nuevo las sensaciones con las que llegamos, si obviamos mi pie, eran muy buenas, sentíamos que teníamos cuerda para rato. Llevábamos 78Km y 17h:43m de carrera.

Al llegar al polideportivo donde estaba el avituallamiento nos conducen por un pasillo por donde estaban alineadas por número de dorsal todas las bolsas que habíamos dejado horas antes en Chamonix. Según te veían entrar los voluntarios cogían tu bolsa y te la daban al vuelo. Me impresionó, nunca había visto un sistema tan eficiente de repartir las bolsas. Un detalle bueno de la organización que luego tendría un punto negro en el área reservada para el contacto de los acompañantes con los corredores, muy pequeña para tanta gente y donde era difícil encontrar una zona donde estar cómodo.

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En la entrada al polideportivo pacientemente nos esperaban mi padre y la familia de David ya preocupados porque les habíamos dicho que llegaríamos un poco antes. Es lo que tienen estas carreras es difícil calcular con precisión el tiempo que tardaras en recorrer el camino.

Ya en la compañía de mi padre aprovecho para cambiarme la ropa y las zapatillas. La ropa fue fácil pero las zapatillas me daba pánico quitármelas por lo que me podía encontrar en los dos pies, el izquierdo por la lesión y el derecho por que notaba que me habían aparecido ya varias ampollas. Tanto es así que hasta dude si quitármelas pero era necesario así que me toco armarme de valor :-P. Me quito las zapatillas y los calcetines y me encuentro los pies negros de todo el polvo que habíamos sufrido en la parte final del camino. Procedo a limpiarme los pies con unas toallitas para poder ver los daños. Curioso o lógico, no se muy bien, pero el izquierdo que lleva molestándome desde que salí, tiene buena pinta nada de inflamación y apariencia del todo normal. Por el contrario el derecho ¡Madre mía el derecho! No se ni cuantas ampollas tenía, recuerdo al menos cinco ampollas aunque igual hasta había alguna más. Un poco a la desesperada procedo a poner Compeed por todo el pie que quedo de lo mas bonito con tanto parche :-D. En fin me puse calcetines y zapatillas nuevas. Veremos que pasa cuando volvemos a la carrera.

Después de adecentarme ya pase a la zona donde estaba el catering. Allí me esperaba David que estaba cogiendo comida. Teníamos poco más de media hora para salir de ahí antes de que nos cortaran y por lo tanto nos impidieran seguir en carrera pero yo estaba tranquilo ahora tocaba comer bien, cogí varios platos de pasta y sopa con fideos acompañado de cocacola, agua, yogur y algo de chocolate. ¡Vaya mezclote! Pienso ahora pero en ese momento es lo que me apetecía. Tan tranquilo comí que a falta de 25 minutos David me recordó que terminará ya, jeje tenía razón pero yo estaba concentrado en tomarme mi tiempo y para terminar me puse un té que me tome tranquilamente junto al ibuprofeno a ver si había suerte y me ayudaba con el pie lesionado. Al final salí del avituallamiento con 20 minutos. David ya me esperaba nervioso fuera del mismo, jeje así al menos ya no le cortarían. Yo seguía tranquilo estamos con fuerzas y los tiempos de corte ahora eran bastante mas holgados. Esto tenía buena pinta.

Habíamos echado mucho tiempo en Courmayeur, pero en carreras tan largas como estas a veces es necesario ir mas lento en algunos puntos para ir mas rápido después y creo que este era el caso. Nos despedimos de la familia y comenzamos a correr de nuevo hacia la montaña, hacia la aventura….comenzaba una nueva carrera de 90Km.

Continua….. Disfrutando un sueño: UTMB (Parte 3 La carrera hasta Chamonix)

 

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